Es la primera vez que entro en un mezquita. En otros países musulmanes en los que he estado no se podían visitar si no eras musulmán, pero es Estambul si es posible, así que he dejado por unos días esa manía mía de no entrar a los lugares de culto sino creo en ellos, por una cuestión de respeto, al igual que espero que ellos respeten lo mío.
Son hermosas, luminosas y tranquilas.








































