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Hoy es mi día 0. Debería ser mi día 1, pero es mi día 0.
Al nacer tenemos 0 días, y al pasar 12 meses cumplimos 1 año, por lo tanto todo ese tiempo inicial, cuando la vida es llorar, comer, dormir y cagar, es el año 0. Hoy, que he entregado las llaves del piso de Casanovas y he firmado la renuncia, es el primer día de mi nueva vida, el final de un periodo y el inicio de uno nuevo. El día 0.
Tras más de un mes vaciando el piso y tirando trastos, después de mil veces bajar la escalera con cajas y bolsas, y mil veces más volver a subirlas, al llegar al piso he descubierto que había olvidado unas bolsas dentro de una habitación: las bolsas de los disfraces. He pensado en tirarlas directamente a la basura, pero he visto asomar algunas telas que me han traído buenos recuerdos, y he decidido hacer una selección y quedarme con algunas cosas. He ido sacando todos los trapos y me he llenado tres bolsas, una de ellas solo de pelucas.
El pelotilla de la inmobiliaria ha llegado cuando Andreas y yo nos tomábamos una cerveza de despedida en el balcón. Luego ha llegado el dueño con su señora y han comprobado que no había nada roto mientras el pelotilla de la inmobiliaria sacaba unas fotos y hacía su trabajo de pelotilla. Todo correcto, algún problema con el hecho de no haber apuntado el valor del contador de la luz en más de un año y haber 3.000 W pendiente de pago. Hemos acordado como resolverlo, entre caballeros, y tras firmar el papel y darles las llaves he dejado, definitivamente atrás, el piso de Casanovas 72.
La última imagen que ha tenido el dueño de mi ha sido saliendo de la portería con una bolsa de pelucas en la mano, hacía la calle llena de tipos pelados, con barba, gafas de cherif-lobo, camisetas de tirantes blancas, bermudas claras, cachas y tatuados y mirando con ojos golosos a otros tipos exactamente iguales como clones de un ejercito de clones.
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La primera vez que usé pelucas en la edad adulta fue en el cumpleaños de Iñaki, en el año 1997 o 1998. Iñaki vivía en Gràcia y había organizado una fiesta de disfraces en su piso. Juanan, Carlos y yo nos vestimos de enfermeras, de las que salen en las pelis porno con minifalda. Y usamos pelucas y maquillaje.
Juanan parecía un travestí, Carlos una vieja artista de cabaret retirada y yo era una mezcla entre mi tía Carmen y mi madre. Fue nuestra primera experiencia seria de vestirnos de mujer y maquillarnos. Y nos gustó. Carlos se metió en su papel y besaba en las mejillas y en la frente a los extraños que nos encontrábamos por la calle. Con una pistola enganchanda a una liga andaba disparando tiros y tiros de amor, con morritos de caramelo.
En una discoteca una chica llevaba una cámara polaroid que sacaba fotos en forma de pulsera y le sacó una a Carlos. Por alguna extraña razón la foto desapareció y al sacar todos los libros de la estantería esa pulsera ha vuelto a aparecer.

Carlos en su papel. El de atrás es Iñaki.
Desde entonces cada año nos hemos vestido de mujer, con peluca y maquillados, y año tras año se han quedado todos los pelos de juguete en Casanovas, dentro de alguna bolsa en el armario que poco a poco se fue convirtiendo en el armario de los disfraces, y que hoy se han salvado de la quema y siguen estando conmigo. Y año tras año Juanan ha seguido pareciendo un travestí, Carlos una vieja artista de cabaret retirada y yo una mezcla entre mi tía Carmen y mi madre.
Menos mal que no lo has tirado… yo si quieres te las guardo en casa si no tienes sitio… que a mi también de daba mucha pena tirar disfraces… es como tirar buenos momentos… no se…
Jooooder!!! Vaya foto de la noche de los tiempos…
Fue un señor fiestón. Noe y Fran también estuvieron allí con chorrocientas personas más: Un grupo de vikingas, un ruso que se zumbó una botella de Vodka de un sólo trago, un japonés vestido de campo de golf, una chica disfrazada de puta (al final resultó que no era un disfraz y se vestía así siempre…)
Al final los deconocidos en casa ganaban por goleada a los conocidos, había una media de 5 personas haciendo cola en el lavabo y el suelo del salón se movía: una fiesta en toda regla.
Menos mal que desalojamos a tiempo y acabamos en la Monumental de Major de Gràcia(dónde se tomó la foto)…eso ahora es un Caprabo….
Al menos nos ha quedado la sana costumbre de disfrazarnos