En El Periódico
Casi ninguno de los propietarios de los terrenos en Ontiñena rechaza los 8.000 euros por hectárea
- • En el árido paraje donde se ubicará el complejo no vive ni un alma
Abandonado. Tierras de secano en Ontiñena, donde se ha proyectado el parque Gran Scala, ayer. Foto: EDWIN WINKELSONTIÑENA / ENVIADO ESPECIAL
No hay nada. El vacío total. Una ermita cerrada, unas pocas casas abandonadas, tierras amarillentas de secano, recién cosechadas. Otras muchas tierras áridas sin labrar. Dos horas en coche sobre buenas pistas de tierra, atravesando la partida de Valcabrera, 3.000 hectáreas en el corazón de Los Monegros, arriba y abajo, y no se topa, ni de casualidad, con un alma, ni siquiera perdida. No vive nadie, no sobreviviría nadie. Solo un perro ladrando. El sol pica, el termómetro indica 34 grados.
Imposible imaginar en estos terrenos de Ontiñena (Huesca), dentro de 10 años, hoteles, casinos, lagos, praderas y gente, mucha gente. Pero hace un siglo tampoco nadie pensaba que, tras cruzar el Death Valley (el Valle de la Muerte, en California), aparecería en medio del desierto un pandemonio de luces y gentío llamado Las Vegas.
Interesados en vender
«Antes, la gente que trabajaba las tierras se quedaba a dormir en el mas, se pasaban dos semanas ahí, porque con el carro y los caballos se tardaba cuatro horas en llegar desde el pueblo. Ahora, con los tractores, se va y se viene. Y si no hay cosecha, ya no encuentras a nadie». Gregorio la Sierra, vecino de Manresa, posee 5,5 hectáreas de estas tierras inhóspitas. Bueno, son de su mujer, que es de Ontiñena y las heredó de sus padres. El matrimonio, que pasa los largos veranos ahí, no dudó ningún segundo cuando aterrizó Gran Scala, repartiendo euros como maná del cielo.
El 10 de febrero, la empresa International Leisure Development (ILD), dio una paga y señal del 4% a Gregorio la Sierra y al centenar de propietarios que aceptaron el precio de 8.000 euros por hectárea. «La gente estaba muy intersada en vender. Es un precio bastante elevado para unas tierras que cada vez daban menos rendimiento. Llevamos ya 22 años esperando el regadío, aunque justo en estos terrenos no se iba a hacer», dice el alcalde de Ontiñena, Ángel Torres, que ha visto cómo su municipio, de 650 habitantes, se ha ido vaciando por la falta de expectativas. «Los Monegros no tienen nada. Por eso, el 97% de los habitantes están de acuerdo con este proyecto, aunque los que están en contra hacen un poco más de ruido».
La sorpresa saltó cuando Ontiñena fue el lugar elegido para alojar el Las Vegas de Europa. La Almolda parecía tener todos los números para alojar el proyecto, pero cuentan que los millones cegaron a su gente, que pedía demasiado. Al final, toda la comarca se beneficiará, dice Torres. «Le irá bien a todo el mundo. Ya hay gente que se ha apuntado en el ayuntamiento para trabajar en las obras. Para las empresas llega en buen momento». La crisis, en su opinión, puede ser una ventaja pues abaratará los costes.
El parque se hará a 14 kilómetros del pueblo, justo a los pies de la ermita de San Gregorio, ahí donde ahora mismo no hay ni dios.
Aragón aprueba una ley del juego para que Gran Scala deje de ser humo
- • IU considera inconstitucional la disposición encaminada a llevar el complejo a Ontiñena
- • Las Cortes pasan una norma hecha a medida del llamado ‘Las Vegas de los Monegros’
ZARAGOZA
Hay un lugar en los Monegros con ley propia: Ontiñena, en Huesca, a 60 kilómetros de Lleida. Sus fincas no estarán sujetas a las normativas urbanísticas del resto de las tierras aragonesas. Allí los locales nocturnos tendrán horario a su gusto y aunque Aragón solo admite un casino por provincia, Ontiñena podrá tener hasta 32.
Es lo que querían los promotores de Gran Scala, un proyecto inspirado en Las Vegas (EEUU) que por ahora solo existe en los planos de los impulsores, International Leisure Development (ILD). Detrás están empresarios de varios países, entre ellos dos catalanes.
Las Cortes de Aragón aprobaron ayer un traje a medida de Gran Sala, el proyecto de la ley de centros de ocio de alta capacidad, para convertir 3.000 hectáreas de los Monegros en el emporio del juego más grande de la Unión Europea.
La ley, prevista para superficies de entre 1.000 y 3.000 hectáreas, exige a la empresa un aval de tres millones de euros a la hora de pedir la solicitud y participar en un consorcio con las administraciones locales y comarcales y con el Gobierno aragonés. ILD también deberá fijar su sede social en Aragón. «Ya que hacemos la promoción, tenemos que tener también los beneficios», justificó el diputado del Partido Aragonés (PAR) Javier Callau, para quien la ley es «para toda empresa que presente proyectos, no solo para Gran Scala». Aclaró que el PAR «jamás pondría en cuestión el principio de sometimiento de todos al imperio de la ley».
Los votos del PSOE y del PAR sacaron adelante el proyecto. El PP se abstuvo en algunos puntos e IU y la Chunta Aragonesista (CHA) no solo lo rechazaron, sino que pusieron en duda su constitucionalidad. Adolfo Barrena, de IU, consideró que la ley convierte Ontiñena en «el Guantánamo de Aragón» dado que se regirá por unas normas propias y avanzó que su formación la llevará al Tribunal Constitucional. El portavoz del PAR, Javier Allué, calificó de «trogloditas» a quienes hablan de Guantánamo y dijo que «siempre se oponen al progreso los mismos».
DESARROLLO ECONÓMICO / Desde las filas socialistas defendió el proyecto José Ramón Ibáñez. «Seguimos apostando por Aragón», dijo, para añadir que su partido tiene mucha confianza en que se pueda instalar un proyecto de desarrollo económico, si bien en algunas comarcas «es muy difícil, por no decir imposible».
Fuera de las Cortes, la oposición a la ley la lidera la plataforma Stop Gran Scala, con ramificaciones en Zaragoza, Fraga y poblaciones de los Monegros. Su portavoz, José Luis Martínez, está convencido de que Gran Scala no se materializará.
En caso contrario, ILD solo se encargará de poner las infraestructuras para que sean las empresas del juego, hoteleras, de atracciones las que amueblen la isla de ocio en la que, según cuentan en sus presentaciones, estará la mayor playa artificial del mundo, con olas tan grandes que se podrá practicar surf.
Jaime Riera y Josep Carreras son los dos empresarios catalanes que participan en el proyecto. El primero cree que ahora es el momento de presentar la iniciativa a la Administración aragonesa y de afrontar la ampliación de capital prevista por ILD Spain. «Sin esta ley, Gran Scala no se podía llevar a cabo», dijo. Y aclaró que, cuando la empresa ofrece a un operador internacional la posibilidad de invertir en Ontiñena, lo que quiere saber el interesado es que contará con una normativa que le garantice que podrá poner un número determinado de máquinas tragaperras o de mesas de juego.
ILD lleva varios años vendiendo un proyecto que, si llega a concretar, supondrá una inversión en la primera fase, hasta la apertura parcial en el 2012, de 500 millones de euros, y en el que con estudios de mercado, promociones y opciones de compra sobre fincas dicen haber invertido nueve millones de euros.
Según Riera, lo único que les impedía firmar contratos «con cantidades» y de «financiación» era que no existía el «marco legal». Sobre quién está detrás de Gran Scala, insistió en que tienen firmados acuerdos de confidencialidad con empresas americanas y australianas.
habría que coger y unir fuerzas contra esta lacra de parásitos capitalistas y repoblar nuestros bosques que parece ser que nuestros políticos no les interesa mas que su escaño en el congreso y alimentar así un sistema americanizado deshumanizabe .Un saludo de un pagano europeo.