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NOTA: Esta entrada está dedicada a Javi.
Sin duda alguna “Confianza Ciega” ha sido el mejor programa de humor de la historia de la televisión (ya sabemos que no hay término medio: o algo es lo mejor o es lo peor, sin medias tintas) a la altura del episodio del bolso de Joey en Friends.
Se emitió a principios del año 2002, y había sido gravado unos meses antes y se retransmitía en diferido como un serial de 13 episodios. Pretendía ser un experimento sociológico, con coloquio al final, para analizar con voces expertas -Juan y medio, Ramoncín, Teresa Viejo y licenciados de este nivel- la realidad de las relaciones de pareja y sacar conclusiones de carácter general. Era un reallity, vamos.
El juego consistía en separar 3 parejas, en 2 casas: la casa azul para los chicos y la casa amarilla para las chicas. En la casa azul les esperaban 6 hembracas de calendario de camionero, 2 por pollo, aspecto de go-gos de discoteca y en bañador todo el día. En la casa amarilla, la de las novias, habían 6 tiparracos que debían entrar de lado por las puertas porque las espaldas no les cabían en los marcos, argentinos, cubanos, latinos en general de sangre caliente y voz de caramelo, vestidos con traje y camisas de camarero. Las hembracas calentonas eras las seductoras de los novios y los culturistas dulces los seductores de las novias. Tenían que pasar 15 días saparados.
Ellos, los novios, debían aguantar a los calendarios calentándoles la vista y la fantasía de un mundo multicolor repleto de tetas gordas y culos en tanga. Ellas, las novias, debían ser capaces de no caer en la tentación de los armarios diciéndoles “vos sos relinda, mi amor, tenés los ojos mas bellos del universo y de parte de España” y dejarse llenar los oídos de poesía de altísimo nivel, tipo “me gustas un montón“.
Al principio los novios andaban muy contentos, dejándose masajear y alegrándose los ojos. “Ole y ole las niñas guapas“. Fiestas en el jacuzzi, bailes en ropa interior con rosas entre los dientes, viajes en moto acuática con una de las tiparracas apretando fuertemente las ubres contra la espalda del pobrecico de turno. Cosas intelectuales, vamos. Pero poco a poco se fueron dando cuenta que ellos no dejaban de ser unos pagafantas y ellas hacían su trabajo de seductoras. No acabaron de creerse eso de que una de esas mujeronas que en la vida no les hubieran pedido ni un cigarrillo pudieran estar deseando que les quitaran las bragas a mordiscos. Por muy tonto que se pudiera ser, había unos límites. Y estos no eran tan anormales como lo que luego se ha visto en los reallitys.
En cambio las novias al principio andaban muy tranquilitas. Les tenían hasta un poquitín de asco a tanta miel en los labios, tanto “sos mi reina, mi amor, mi princesa, ¡¡¡asucar!!!“. Eso de tantas palabras bonitas, cenas románticas a la luz de las velas, tanto colegeo, tanto “contáme, que sho te escucho“, les cargaba un poquito. Pero poco a poco les fue entrando el tema. No dejaban de ser personas normales con parejas del montón que quizá habían destacado en un pueblo de 50 personas, pero sin nada especial frente a un espejo, y ellos eran TAN DULCES, TAN MAJOS, TAN GUAPOS, que fueron dejándose cuidar hasta que acabaron por tragárselo todo. Ñam, todo para adentro. Dame más, dame más, dame más, ¡¡¡asucar!!!
Soportar a los seductores y las seductoras era la mitad de la prueba. Servía para comprobar la fuerza del amor de uno mismo hacia el otro, soportar las tentaciones. La otra parte consistía en visionar unos montajes en los que se veían a las parejas en la otra casa golfeando, todo el día de fiesta, venga reír, que bien me lo paso sin mi novio/sin mi novia. A ver cuanta confianza tenían en el otro en el uno.
En los vídeos se montaban el áudio y las imágenes y daban a entender que ellos, los novios, siempre tenían tetas en la boca y culos en las manos y lo pasaban bomba, ¡¡¡¡jiiiaaaaa!!!!!, y solo pensaban en echarle cuatro polvos a cada una “si tu no vas a hacer nada con la tuya, pásamela que yo tengo amor para todas“. Así se lo mostraban a las novias y ellas decían eso de “Jo tía, que tontos son, tía, no se dan cuenta que están jugando con ellos, tía, mira como babean, tía“, ”ya lo he visto, tía, mira que son tontos, tía que fuerte, tía, jo tía, que súper fuerte“.
A ellos, los novios, les ponían vídeos dónde los seductores, que ocupaban todo el encuadre de la cámara y que un brazo era más grande que el tamaño de la cabeza de cualquiera de ellos, acompañaban a las chicas a comprar braguitas -de algodón- y sujetadores -finos-, y les daban masajitos en los píes, y se tumbaban en mantitas por las noches cerca de la piscina entre cortinas de tul, y música clásica, mientras brindando con copas de cava les decían aquello de “sos relinda, ¿lo sabés?“, “no me mirés con esos ojos, paráte, que acá hay un humano“.
Había algo así como comodines, y podían usarlos después de ver los vídeos. Creo que podían elegir entre ver qué pasaba en ese momento en la casa, echar a uno y algo más que no recuerdo que era.
Uno de los grandes momentos fue el día en el que, los novios, tras ver los primeros vídeos dónde 3 de los armarios se trabajaban a las 3 chicas que se habían asignado, y los otros 3 armarios hacían de coleguitas confidentes, dicidieron echar al argentino. “Usamos el comodín de echar al argentino” dijeron, y Franzine, la presentadora que con sus trajes fucsias saltaba de la pantalla, les pregunta porqué quieren echarlo, si de los 3 que se están camelando a sus chicas, ninguno era el argentino, que el pobre se había limitado a servir los cócteles. Y ellos respondieron “el argentino, por si acaso“. Bueno, no respondieron eso, pero venía a ser el mensaje.
A los 2 o 3 programas una de las parejas, Luís y María José se largaron. Aquello no era lo que se habían imaginado y no les gustaba.
Entró una nueva, Mónica y Jon, que decían ser súper modernos, abiertos, intelectuales, progresistas. Odiosos y pesados, vamos. “Confias en Jon“, pregunta F. “pues claro“, dice Mónica, “totalmente“, añade. Confianza total. Y le ponen un vídeo, en el que alguien parecido a Jon, pero al que nunca le vemos la cara, está echando un polvo en el jacuzzi con una tetona rubia, que encima es hasta simpática, y M, blanca y con ojos como platos, dice eso de “la cornuda de España“.
Entonces van a ver a J. “Confío totalmente en ella“, le contesta a F, mientras su silueta salta una vez más de la pantalla con algún vestido chillón, de esos colores que producen epilepsia y hacen vomitar a los niños que están frente a la pantalla del televisor. Le da al PLAY y aparece un vídeo donde se da a entender que había habido algún intercambio de fluídos entre algo parecido de lejos a la novia y alguno de los clones. Y el tipo “me largo ahora mismo del programa que tengo que hablar con esa zorra, que se va a enterar la muy golfa“. “Mía o de naide“, pensó J. Ya sabemos quién no gana.
Llegaron al final las otras 2 parejas. Nube-Rafa. Nube, que era la guapa del concurso, se había enamorado de uno de los espaldas, llamado Óscar. Había decidido que se iba a ir a vivir con él a Madrid. Rafa, el sencillote, decía que le iba a partir la cara al cachas, “¿has visto Abre lo ojo?“, decía enseñando una foto del seductor llena de boquetes, “asín te vi a dejá el careto“. Ñam, todo para adentro, me lo trago sin ni siquiera masticar. ¡¡¡QUE ES UN CONCURSO POR DIOS!!!. Tenían 20 años, vivían juntos en graná desde hacía 3. Se habían prometido amor eterno antes de empezar el programa. Perdieron.
La última pareja Carolina-Israel fueron los que ganaron. Ella era la rubia de bote del mentón para afuera, conocida como lajotía y él un tunning de los de antes, que eran menos asquerosos que los de ahora, con los pelos tiesos con las puntas rubias, y las camisetas blancas y negras apretadas.
Lo mejor de todo el concurso: el premio. NADA.
Si ganabas simplemente recibías el aplauso de los espectadores en la gala, varios meses después de haber grabado el programa. Has demostrado que se puede confiar en ti y que se puede confiar en tu pareja. Felicidades.
Todo el conjunto se resume en una palabra: GRANDEZA.
Nunca hicieron una segunda edición, pero 2 años mas tarde emitieron un especial en el que se mostraba que había sido de las 3 parejas famosas. La que se fué al principio ni se menciona.
Por suerte tenemos Youtube y podemos verlo todo de nuevo. Yo no quiero hacerlo porque en realidad solo vi un episodio cuando estaba con Lorena en Tenerife, el de la cornuda de España y me reí tanto que se convirtió al instante en un mito para mi imaginación. No podía verlo porque no tenía antena de televisión en casa. Así que imaginé el resto de lo que contaba Javi y la gente del trabajo, que hablaban al día siguiente de la emisión de cada programa.
Tengo miedo de verlo ahora y descubrir que ni fue como lo cuento, ni fue tan gracioso.
Dejo aquí el especial que es suficiente para hacerse una idea y saber qué ocurrió con los pobres ciudadanos que tuvieron sus 15 minutos de gloria.
Me lo he tragado enterito. No tengo palabras.
Y para no haberlo visto, lo has definido a la perfección. Supongo que los que sí lo vimos (en mi caso, no me perdí ni un solo minuto de emisión), en nuestra euforia, te explicamos con todo lujo de detalles la fantástica trama y el exquisito gusto del programa.
No lo habría podido explicar mejor Alejandro. Que arte tienes PD!!!
Aun recuerdo que un día fui con el Javi a ver al Rubianes (que en paz descanse) al Capitol. Acabó tarde y Confianza Ciega ya había empezado. No hacía mucho que el JAvi y yo salíamos y él se esforzaba en tenerme contenta al igual que yo a él…. por eso me llevaba y me traía siempre en coche a casa. Aquel día casi me da una patada a la salida del teatro porque estaban dando confianza ciega y si me llevaba a casa en coche sólo vería el final…. que fuerte!!!
En mi casa lo veíamos toda la familia al completo. Fue uno de esos programas tipo el 1,2,3 que se veía en familia o no se veía… por el hecho de comentar los detallitos.
Voto por pedir a Antena 3 que lo vuelvan a poner!!! Hacemos una plataforma Facebook…????
En Xuclà la tele no tenía mando a distancia y era de 14″, así que no la veíamos. Luego en Casanova estuvimos sin antena unos 4 años, así que estuve sin ver la tele unos 5 años. Veía pelis del videoclub, pero ya está. Así que no vi nada de todo eso de Gran Hermano, Operación triunfo, Supervivientes, El bus, etc.
Pero resulta que son programas de los que habla todo el mundo y en todos los lados. Así que aunque nunca vi estos programas siempre me enteraba de todo, sobretodo por mi cuñaico el Puas, que es un experto y una hemeroteca andante de estos programas.
La verdad es que me he acostumbrado a verlos así, por oídas, y me encanta que me lo cuenten. A veces he intentado ver alguno, pero me pongo nervioso, me da la sensación que todos son unos pobres diablos y que los ponen ahí para reírse de ellos. Es como si al tonto del pueblo le obligas a bailar en un escenario en la fiesta mayor. Te ríes, pero te estás aprovechando de que es tonto y no se da cuenta.
Algún día hablaremos de ese llamado Machos-hembras y viceversa, que también tiene tela.
Pues yo no pude ver ni 5 min del video que mandó Javi, me estaba entrando un mal rollo encima… vaya tela, sólo faltaba saber que el sr Ramoncín formaba parte del programa como “contertuliano”… en fin, España… así vamos y así nos va.