Las canciones no deberían de explicarse. Cada uno debe sentir y entender lo que le transmitan la música y la letra. Explicarlas es quitarles el valor, el secreto. Quizá la imaginación generosa de algunos le den un valor que no tienen, y el saber qué es lo que quería decir el compositor, se sientan decepcionados. Muchas veces es mejor no saber que en realidad no decían nada, solo eran palabras bonitas unidas por azar, sostenidas en una melodía nacida de un accidente.
Pero nosotros no éramos músicos ni compositores, solo buscadores de sorpresas. Éramos insignificantes y nada de lo que pueda decir ahora puede decepcionar a nadie porque ya nadie se acuerda de la música que creamos. Esta es la historia de una de las canciones de Bolas Chinas.
Juanan llevaba varios días dándole vueltas a una línea de 5 acordes, La7+, una variación de G#m7, F#m7, B7 y E7, con un ritmo flamenco, y una melodía que sonaba a estribillo y usaba como referencia la frase “y con la vida las ilusiones se nos van“. Al final de uno de los ensayos en la sala de Bellvitge nos la tocó con la eléctrica, menos aflamencada, y los demás nos unimos tocando un rato sobre esa base.
A mi me había encantado el sonido y la frase me había removido algo por dentro, así que aquella misma noche, mientras intentaba dormir en mi cuarto del medio en Casanova, entendí lo que había sentido. Encendí la luz y me puse a escribir unos versos, con una melodía nueva, y aprovechando el estribillo de Juanan, terminé la canción.
Durante varias semanas las chicas fueron arreglando las voces, Carlos la línea de bajo, Txepis los ritmos de suave a más intenso, Juanan el sentimiento con eléctrica, yo el adorno acústico y el shaker, y finalmente Fran interpretó una melodía de violín que compuso Juanan para que todo respirara un poco. Nos quedó una canción triste muy acorde con la letra triste que yo había completado.
Para mi aquella canción significó mucho porque fue la semilla de lo que luego compuse a nivel particular para LoloPez: una historia personal, metafórica, dónde hablaba de recuerdos del pasado y en cierta manera rendía un homenaje a algo que ya había terminado, para estar en paz con mi memoria. Me preguntaba dónde iban a parar los sueños que se habían quedado detenidos cuando éramos solamente Carlos, Juanan, Silvana, Lorena y yo y queríamos construir un mundo distinto al que nos había tocado vivir. La titulamos “Adiós“.
La recuerdo ahora porque, en este momento, sigo haciéndome las mismas preguntas que no tienen respuesta, como si nada hubiera evolucionada dentro de mi y cometiera una y otra vez los mismos errores. Todavía me pregunto dónde van a parar todas las palabras que no supimos decir, y todo lo que, alguna vez, soñamos con hacer y no hicimos. En algún momento hay que rendirse y decir adiós porque sino se nos seca dentro y nos come poco a poco.
La canción dejó de ser nuestra cuando los amigos que siempre nos acompañaban en los conciertos tararearon el violín porque no lo llevábamos en directo, y cuando la Isa y el Joan, en la cena de despedida en la que ella se iba a vivir a Ibiza, nos pidieron como regalo que la tocáramos. Aunque el grupo ya se había disuelto y no estábamos todos, Juanan y yo la recuperamos con la base flamenca original y la Boquesa la cantó. Se la debíamos. Ellos lloraron.
Entonces entendí que no todo lo que habíamos creado había sido en vano, y que del dolor y de la pena sale lo mejor que llevo dentro.
ADIOS
la despedida a lo que quisimos ser y no fuimos
las ciudades que no vivimos
las fronteras que no cruzamos
cansados de tanto viajarel río que no nadamos
la fuente que no bebimos
por no atrevernos a nadarlos libros que no escribimos
los cuentos que no contamos
tantas historias que olvidarcon la pena
las ilusiones y la vida se nos van
¿dónde irán?
¿y que más da?
las horas muertas que robamos quedarán
¿dónde estarán?la carta que no escribimos
la llamada que no hicimos
la distancia sin acortarlas piedras que no tiramos
los timbres que no tocamos
por no atrevernos a llamarlos sueños que olvidamos
las pesadillas que no tuvimos
por negarnos a soñarcon la pena
las ilusiones y la vida se nos van
¿dónde irán?
¿y que más da?
las horas muertas que robamos quedarán
¿dónde estarán?las promesas
que nos hicimos y creímos de verdad
¿no morirán?
si al final
de polvo somos y el viento nos borrará
¿qué quedará?
Al el decir adiós no es rendirse, es dar un paso adelante y me alegro mucho de que continúes buscando palabras para contarnos más cosas, para removernos y para sacarnos esa sonrisa los días que más la necesitamos. Un abrazo!
Que memoria tienes para todo alejandro y que bien lo escribes coñiooo! yo no me acordaba que habia sido así, ni que la Isa y el Joan lloraron, como les gustaba esa canción, solo por eso valio la pena hacerla…
Me emocionado y todo!
Creo que esta es quizás la mejor canción de Bolas Chinas, con su letra expresa los sentimientos que yo creo todos hemos tenido alguna o muchas veces. Sin duda es una canción que te hace cerrar los y sumergirte en los recuerdos del pasado, como bien dice la canción donde quedaron los sueños, las ilusiones, etc…. Pero sin duda no quedaron en un Adiós, solo cambiaron, como cambiamos todos, quizás los sueños y las ilusiones no mueran simplemente cambien, pero es ley de vida, y quizás el sentido de esta sea el seguir teniendo nuevas esperanzas y nuevas ilusiones.
Alex por mi parte nada de lo que hicisteis fue en vano ya que fue una parte de mi historia, con sus buenos y no tan buenos recuerdos pero no los cambiaría por nada, solo espero volver a oír algún día ese Adiós, seguido de una nueva ilusión.
Gracias.
Al, me da mucha pena que no tengamos calendario de este año… ya sé, ya sé que has dejado de ser protocol pero… me da pena… mi corcho del estudio está vacío…
Adios: a mi me mola mucho esta canción y me acuerdo perfectamente de como iba… yo era fan incondicional de Bolas Chinas.
No han sido buenos tiempos, pero ando recuperando la ilusión y las ganas de hacer cosas. No sé si el protocolo volverá alguna vez, porque ya nada es lo mismo, pero tu corcho dejará de estar vacío en breve.
Gracias Al. Espero que vuelvas a recuperar esa ilusión que perdíste y que te está costando tanto recuperar. Yo la encuentro a faltar.